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De cuentos somos

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Categoría: Artículos difundidos

 

Estas líneas preliminares tienen el propósito de informar que el texto que sigue fue escrito y publicado hace cuatro años.  La circunstancia que también en setiembre de este año se produjera una gran bajante de las aguas en la bahía, que la tradición fije en octubre el Día del Patrimonio, _caso de un día que son dos en otra muestra de las patrimoniales inconsistencias que hacen a los uruguayos únicos e irrepetibles_, la constatación que las historias narradas permanecen inmutables y la convicción que mantengo sobre los conceptos expresados, fueron argumentos para que haya releído, revisado, corregido, reescrito lo escrito y hoy presente nuevamente el texto a su lectura y consideración.  A solicitud del redactor de la revista me copio a mi mismo, aun reconociendo que esta forma de plagio es, aunque legal, la menos enriquecedora de las copias.

 

Cosas que (nos) pasan

De cuentos somos

Leandro Scasso Burghi    

 

Medora y Granville, octubre y noviembre en la mansa

En setiembre la bajante de las aguas de la bahía dejó nuevamente expuesta, en la arena de la playa mansa a la altura de la parada 9 ½, la casi totalidad del esqueleto de la barca rusa Medora.  Esta embarcación encalló en nuestra costa en noviembre de 1874 y desde entonces sus restos se muestran y se ocultan de acuerdo a los caprichos de los vientos, las mareas y las olas.

La estructura de la Medora apareció casi completa, desnuda, con sus costillares y muñones de madera semienterrados en la arena, acostumbrados a estar sumergidos en agua y cubiertos de moluscos.  Apareció casualmente para participar del Día del Patrimonio.  El lector se preguntará si ese esqueleto centenario forma parte de nuestro patrimonio, así como lo conocemos, improductivo e inclusive, si se omite la adecuada señalización, potencialmente dañino para los bañistas veraniegos en los que nuestra sociedad cifra toda expectativa en lo que hace a su bienestar por ser su más apreciada fuente de recursos. 

Así como somos lo que comemos desde el punto de vista de un dietista, también es cierto que somos lo que fuimos desde el concepto histórico e indudablemente somos lo que nos contaron desde la óptica sociológica.  Porque estamos hechos de cuentos que a veces nos arrullaron para dormir, otras veces nos llenaron de orgullo al narrarnos gestas heroicas de los nuestros, en los campos de batalla o de fútbol, nos brindaron modelos de civismo y honradez a seguir, nos divirtieron con ocurrencias pícaras, nos erizaron de horror o indignación o simplemente nos entretuvieron con las mil y una anécdotas surgidas de nuestra gente.  De esos cuentos aprendimos al decir tanguero “todo lo bueno y todo lo malo”.  Por aquello que para conocer uno tiene que comparar. 

Ese esqueleto de madera es parte de nuestra historia y el naufragio tiene un cuento que varias voces nos contaron para que a su vez lo podamos narrar.

Carlos Seijo en “Maldonado y su región”, nos cuenta en el capítulo “Siniestros marítimos” que el 30 de Noviembre de 1874 la barca rusa Medora “embicó en el puerto de Maldonado”, habiendo precedido al hecho doce días de trabajos en quitarle la carga de cenizas que llevaba.  Al ser remolcada por el vapor Uruguay un nuevo rumbo de agua en el casco hizo necesario llevarla a la costa donde naufragó.

Maria Díaz de Guerra en “Historia de Maldonado”, bajo el titulo “Naufragios y Percances Marítimos” nos brinda mayores detalles.  Los percances de la barca comenzaron el 9 de Noviembre con un temporal que llevó la barca a la playa.  El capitán Heimberg recibió varios ofrecimientos de ayuda desde otras embarcaciones “para intentar poner a flote el buque”, a los que rehusó “con el pretexto que tendría que gastar mucho en refacciones y que el buque y la carga estaban asegurados”.  El destino alcanzaría a la barca mientras estaba siendo remolcada por el vapor Uruguay que había llegado de Montevideo a auxiliarla.  O quizás, con mucha mala intención pensamos ahora,  ese destino estaba sellado mucho antes cuando se realizó el seguro de barco y carga.

La costa de nuestra apacible playa mansa cobraba así dos presas entre octubre y noviembre de ese año: la barca francesa Granville procedente de Europa con carga de vinos y destinada a Buenos Aires el 20 de octubre y la rusa Medora entre el 9 y el 30 de Noviembre de 1874.

En las páginas del periódico fernandino “El Departamento” por esas fechas se venía escribiendo sobre la suerte de la carga de vinos de la Granville, “lo salvado de la voracidad de las olas y de la rapacidad de los playeros de oficio” había sido rematado. 

El editor se despacha en forma vehemente contra “los rateros de playa” que sustrajeron parte de la carga de cajones y barriles desparramados por la costa ante la ausencia de “la diminuta fuerza pública existente actualmente”.  La policía habría llegado a las diez a la playa cuando el naufragio se produjo entre las cuatro y las cinco.  Se produjeron arrestos, diez personas en total, aunque se denunciaba desde el periódico que “los que reciben los robos también deberían ser puestos con ellos”.  En todos lados se cuecen habas y en mi casa a canastadas reza el dicho, y en todas las épocas podemos afirmar al leer estos entrecomillados en el mismo Maldonado aunque de ciento treinta años después de los hechos narrados.  Días más tarde se resaltaba que continuaba la causa sobre los capturados “infraganti delito” aunque “los nenes han salido de la cárcel bajo fianza”.  “Seguirá la causa – Se han iniciado varias otras causas y parece que por las declaraciones se puede seguir el hilo de otros individuos.”  Reclamaba el editor: “bueno es que se esclarezca la verdad y que sean calificados como corresponde los que se dedican a ese tráfico vergonzoso.”

El jueves 26 de Noviembre de 1874  se escribe en “El Departamento”: “Para descarga - El vapor remolcador Uruguay que llegó anteayer de Montevideo, con tres balandros, viene a ocuparse de la descarga de la barca rusa Medora encallada en la costa del puerto, frente a la batería del centro.”  Afirmando lo anterior bajo el título “Movimiento del Puerto” se indica la entrada el día 21 procedente de Montevideo del “vapor nacional Uruguay y tres balandras nacionales a remolque.”

Como en nuestros días,  en Maldonado y su región pasaba de todo.  En la misma edición  se contaba: “Rifa de un piano - El domingo 29 del presente a las 2 de la tarde y en la Confitería y Billar de D. Juan Brescia en San Carlos, tendrá lugar la rifa de un piano (por) lo que se previene a las personas que hayan tomado números para que no dejen de concurrir a la hora indicada.”

Las ediciones de “El Departamento” salían jueves y domingos.  Por su lectura conocemos que en la edición del jueves se alentaba la esperanza de recuperar la barca, pero la siguiente salida del periódico nos anuncia su suerte definitiva.  En el domingo 6 de Diciembre de 1874 se da la noticia: “La Medora - Esta barca, después de lo que dijimos el jueves, resultó que empezó a hacer agua, teniendo que llevarla a la costa.  Será rematada, según se ve por el aviso que va en otro lugar.”

El aviso al que se hace referencia aparece en la misma página y columna y dice: “Remate por Juan C. Brito – El martes 8 del corriente a las 2 de la tarde, se procederá a la venta dinero de contado, en el estado en que se encuentre y sin reclamación, por orden del capitán H. Heimberg con autorización del Vice-Cónsul Británico y cuenta de quien corresponda, del casco de la barca rusa Medora, con la parte de carga que contiene a su bordo que se compone de cenizas y huesos.  Acto continuo – las velas, aparejos, botes etc., y 50 toneladas más o menos de cenizas desembarcadas de dicha barca y depositadas en la Punta del Este.”

Entre arribos, partidas y naufragios, olas que dejaban en la arena barriles con vinos franceses para deleite de los que trillaban las playas, moralizadoras notas periodísticas, detenidos y pasados a la justicia por tráficos ilegales, fuerzas policiales insuficientes para contener excesos, rifas de pianos y remates de restos de embarcaciones, salvatajes, socorros y seguros de barcas cargadas de toneladas de cenizas y huesos que presumimos sin valor, se tejieron las historias de nuestro rincón del mundo ubicado en el lejano este de un remoto sur.

Las maderas de los naufragios están unidas entre sí por clavos oxidados y con nosotros, los actuales pobladores de Maldonado y caminantes de sus playas, por el relato que sale de las páginas amarillentas en las que se escribieron esas historias que son nuestro pasado y por ello nuestra memoria colectiva.  A veces tapada por las aguas.  A veces, como ayer, expuesta a nuestro análisis curioso. 

Quizás mañana cuando vea los restos del naufragio en la rompiente de la ola tendrá con estos cuentos otros elementos para interpretar nuestra propia historia.  Reconocerá conmigo que, pasados los años, la Medora es hoy una fernandina, incluso más antiguamente arraigada que los que la miramos.  ¡Pensar que naufragó siendo rusa!

Tenemos cuentos sobre la Medora y la Granville para contarnos en un atardecer en la playa.  La ronda de mate y bizcochos queda planteada mientras se pone el sol.  Nada sabemos del piano rifado.  ¿O sí?

Maldonado tiene un rico patrimonio en historias.  Mantengámoslo vivo contando y cuidando sus cuentos viejos, mientras hacemos y escribimos los nuevos cuentos.  Para el patrimonio del futuro.  ¡Y que usted lo vea!

Ahí pasaban cosas que pasaban, y otras, que dicen que no.  Pero yo digo que si se dicen, si se cuentan, y ni qué hablar si se escriben, que eran, sin más vueltas eran.  Fueron.  Así es la historia.  Y estas historias son, como la vida de uno, son cosas que fueron y que no, que son, serán, por ser contadas.
Una góndola ancló en la esquina – Mauricio Rosencof



Publicación enero/2016 Uruguay Cultural UY Periódico Cultural del Interior

Acceso al texto

http://culturaluy.com/medora-y-granville-en-la-playa-mansa-de-punta-del-este

 

Publicación en Banco de Historias Locales

BANCO DE HISTORIAS LOCALES, BHL, es un proyecto especial del IUA, Instituo Uruguayo Argentino, "que se propone preservar del olvido aquellas historias sobre nuestras vidas, las de nuestros mayores y nuestros antepasados (personas, comercios e instituciones), para disfrute y valoración de todas las generaciones". Tomado del sitio web bhl.org.uy 

Acceso al texto

http://bhl.org.uy/index.php?title=El_Medora

 

Los restos de la Medora en la bajante del viernes 11 de agosto de 2017 

Hora 15:20 Fotos gentileza de Andrés González

  

Hora 18:00 

La imagen en la que aparezco junto al naufragio es una gentileza del Dr. Vergara con quien coincidimos en la playa.

   

Publicación en Noviembre 2007 100%Interés Público, páginas 20 a 23

¿Qué hemos averiguado de la barca rusa Medora?

Provendría de Ventspils (Windau en alemán), actual Letonia, puerto sobre el mar Báltico.  

 

Informaciones e imágenes remitidas por Dr.Hist. Armands Vijups, vicedirector del Museo de Ventspils.

 

 

Windau era el nombre en alemán de Ventspils.

 

 

Artículo en la prensa local de Ventspils:

"Ventspils estaba orgullosa de sus barcos", en ruso y letón (de la edición digital del periódico VentasBalss.lv)  y en español (traducción del Google translate).

 

Fragmento de la información suministrada por Armands Vijups, vice director del Museo de Ventspils, Letonia, en correo electrónico de fecha 7/05/2018.

“Medora fue uno de los buques mercantes de origen alemán de Ventspils (Windau).

Perteneció a Wilhelm y Herman Heinberg (padre e hijo) a mediados y finales del siglo XIX.

Era un velero pequeño tipo bark, construido antes de 1874. La fecha 1874 se determinó por la pintura (ver material adjunto), realizada por el conocido artista báltico August Lasczky (1815-1877, nacido en Alemania pero que desde 1855 vivió en Inglaterra).

Durante 1860-1870 Wilhelm Heinberg poseía en Ventspils (Windau) al menos tres embarcaciones: la goleta William, la goleta Magdalena y el velero Medora.  Medora era un velero pequeño (bark) con 3 mástiles. No hay información disponible sobre el año de construcción y fotos de Medora, excepto la pintura.

El capitán del Medora era Herman Heinberg (hijo de Wilhelm) (1843-1901), originario de Ventspils, que practicaba el transporte de larga distancia.

En «Ventspils Grāmata», escrito por Ingrida Štrumfa (Shtrumfa), nuestra historiadora del museo, se publica una breve información en letón sobre los propietarios y la pintura de Medora (véase pp.204-205). [Štrumfa, I. Ventspils grāmata. Ventspils: Ventspils muzejs, 2017., 260 p.]”

 

Dr.Hist. Armands Vijups, vicedirector del Museo de Ventspils

desde Maldonado, Uruguay