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Dolezel y los mundos ficcionales posibles en el análisis del capítulo XVI de La tía Julia y el escribidor
Dolezel y los mundos ficcionales posibles en el análisis del capítulo XVI de La tía Julia y el escribidor
Taller Literatura y Fútbol - UNI3 Maldonado Noviembre 2025
El presente análisis se centra en el vínculo entre una narración ficcional, un acontecimiento histórico, y la teoría de los mundos posibles de Dolezel. El capítulo XVI de La tía Julia y el escribidor (1977), de Mario Vargas Llosa, presenta uno de los radioteatros elaborados por el personaje de Pedro Camacho, finaliza en un episodio de violencia y caos en el Estadio Nacional de Lima. Este relato, inscrito dentro de la ficción principal, cobra especial relevancia cuando se lo contrasta con un acontecimiento histórico real: la tragedia ocurrida el 24 de mayo de 1964 en ese mismo estadio, en la que más de trescientas personas murieron en una estampida.
Desde la perspectiva de la teoría de los mundos ficcionales posibles de Lubomír Dolezel (1999), complementada con los aportes cognitivos y narrativos de Marie-Laure Ryan (2004), este cruce entre lo histórico y lo ficcional permite analizar los mecanismos de verosimilitud, variación y transferencia que operan en la novela.
De acuerdo con Dolezel, toda obra narrativa organiza su estructura mediante una jerarquía de niveles ontológicos: planos de existencia diferenciados dentro del sistema de mundos de la ficción. Cada nivel posee su propio estatuto ontológico —real, ficcional o subficcional— y se relaciona con los demás a través de vínculos de dependencia o de reflejo. En La tía Julia y el escribidor, esta estratificación permite observar cómo la novela articula la realidad histórica de Lima en los años cincuenta con las ficciones internas que surgen dentro de ella.
Así, en los capítulos impares y en el capítulo final (XX), se expone la secuencia de eventos estructurada de forma lógica y cronológica, centrada en la peripecia de la relación de Marito/Varguitas con la tía Julia y otros personajes secundarios, entre ellos Pedro Camacho, el escribidor encargado de los radioteatros de Radio Central (Gnutzmann, 1979, p. 94). El narrador se presenta en primera persona del singular, y, más allá que es una máscara que no debemos confundir con el autor, en ella “se reconocen numerosos elementos autobiográficos, empezando por su nombre Mario Vargas (en forma diminuta «Marito Varguitas»)”, en un tiempo narrado que corresponde a 1954, (18 años del autor), y la ciudad de Lima como espacio de las acciones, con la única perspectiva del narrador «yo», sin cederla a otro personaje (Gnutzmann, 1979, 101-102).
El juego de niveles ontológicos se vuelve explícito en el capítulo XX, cuando el narrador, relator de su ficción autobiográfica, presenta la situación según la cual, durante sus vacaciones limeñas, se encuentra “escribiendo una novela situada en la época del general Manuel Apolinario Odría (1948–1956)” (Vargas Llosa, 1977, p. 201), dato que el lector puede reconocer como una referencia metatextual a la novela que está terminando de leer. En los párrafos finales, su esposa —la “Prima Patricia”— le reprocha su comportamiento, advirtiéndole:
“… la próxima vez que yo saliera a las ocho de la mañana con el cuento de ir a la Biblioteca Nacional a leerme los discursos del general Manuel Apolinario Odría y volviera a las ocho de la noche con los ojos colorados, apestando a cerveza, y seguramente con manchas de rouge en el pañuelo, ella me rasguñaría o me rompería un plato en la cabeza. La prima Patricia es una muchacha de mucho carácter, muy capaz de hacer lo que me prometía.” (Vargas Llosa, 1977,208)
Esquema de niveles ontológicos y tiempos históricos
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Nivel ontológico |
Mundo / plano narrativo |
Tipo de existencia |
Marco temporal |
Referente histórico o función |
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M₀ |
Mundo empírico del autor y del lector |
Existencia factual o extratextual |
Lima durante el gobierno de Odría (1948–1956) |
Dictadura populista, censura, contexto sociopolítico del Perú de posguerra. |
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M₁ Capítulos impares |
Mundo ficcional de Mario (“Varguitas”) y la tía Julia |
Existencia ficcional primaria |
Lima de los años cincuenta |
Historia de amor autobiográfica, sociedad conservadora, entorno mediático de las radios. |
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M₂ Capítulos pares |
Mundos narrativos creados por Pedro Camacho (radioteatros) |
Existencia ficcional secundaria o subficcional |
Tiempos ficcionales variables y estilizados |
Representaciones paródicas del mundo limeño y de la cultura popular. Modelo mimético desviado: espejo deformante de M₀ y M₁. |
1. Posibilidad y verosimilitud: la correspondencia entre mundo real y mundo ficcional
El primer principio formulado por Dolezel establece que un mundo ficcional posible debe ser coherente y verosímil en relación con el mundo de referencia, es decir, el mundo empírico del lector. En este sentido, las muertes, el pánico colectivo, la intervención policial y el cierre de las puertas que describe el radioteatro son plenamente posibles y creíbles en consideración a la masiva concurrencia a un partido de fútbol de un seleccionado local en el contexto sudamericano.
El hecho de que en la realidad hayan ocurrido sucesos semejantes refuerza la sensación de autenticidad y ancla el relato de Camacho en un horizonte de posibilidad compartido con el lector. El lector conoce o accede y reconoce la tragedia de 1964 aunque la novela transcurra en los años 50. Vargas Llosa no necesita inventar un universo radicalmente distinto: basta con reelaborar lo real para que la ficción tenga poder referencial.
Siguiendo la ampliación propuesta por Marie-Laure Ryan, la teoría de los mundos posibles no se limita a los planos ontológicos, —mundos creados dentro de la ficción—,sino que incorpora también las dimensiones cognitivas, modales y afectivas del acto de lectura. Según la autora, los mundos ficcionales se construyen tanto en el texto como en la mente del lector, quien accede a ellos mediante procesos de inmersión narrativa y de actualización basados en su conocimiento del mundo real.
De este modo, la ficción no sólo crea universos alternativos, sino que moviliza la capacidad interpretativa y emocional del lector, transformando su comprensión de la realidad. En este sentido, el relato de Pedro Camacho sobre el Estadio Nacional activa en el lector un reconocimiento inmediato del referente histórico —la tragedia de 1964—, lo que intensifica la verosimilitud y el efecto emocional del relato. La ficción, entonces, no solo reproduce lo real, sino que lo reconfigura cognitivamente para hacerlo significativo en un nivel moral y simbólico.
Este proceso de inmersión y reconocimiento, descrito por Ryan, muestra cómo el lector no sólo contempla un mundo posible, sino que lo experimenta emocionalmente como una variación significativa de su propio mundo.
2. Variabilidad y multiplicidad: la apertura de los mundos posibles
El segundo principio de Dolezel afirma que los mundos ficcionales posibles son infinitamente variados, ya que a partir de un mismo conjunto de condiciones iniciales pueden desarrollarse múltiples secuencias de hechos.
En el episodio del estadio, las causas desencadenantes —la tensión del público, la represión policial, las puertas cerradas— podrían haber conducido a desenlaces distintos: una evacuación ordenada, una protesta pacífica o una tragedia aún mayor. Vargas Llosa, sin embargo, elige una configuración extrema en la que mueren todos los personajes de radioteatros de Camacho, poniendo de manifiesto para ello el carácter opresivo de la autoridad y los desbordes de la irracionalidad colectiva, al tiempo que marca el quiebre psicótico del escribidor, reforzando la relación entre catástrofe y desintegración narrativa.
De este modo, el autor actualiza una de las muchas ramificaciones posibles del mundo narrativo, y con ello ejerce un acto de interpretación histórica: su elección ficcional refleja una visión crítica del desorden social y del ejercicio abusivo del poder en el país. En términos de modalidad axiológica, este mundo posible invierte los valores de justicia y seguridad: las instituciones encargadas de preservar el orden se convierten en agentes del desastre.
3. Transferencia y modelización: la influencia del mundo real en la ficción
El tercer principio de Dolezel sostiene que el mundo real accede a los mundos ficcionales y participa en su configuración, al proporcionar los cánones y valores que orientan la creación.
En La tía Julia y el escribidor, las experiencias, convicciones y percepciones de Vargas Llosa —su conocimiento de Lima, su sensibilidad política y su observación de las masas urbanas— se transfieren a los mundos imaginarios de Pedro Camacho.
Los errores narrativos del escribidor —como el intercambio de grados militares entre capítulos o las incoherencias temporales— funcionan como signos de una inestabilidad creadora, que a la vez refleja la incoherencia de la realidad que imita.
Desde la teoría de Dolezel, estas incongruencias no destruyen la coherencia interna del mundo posible, sino que instauran un régimen de verosimilitud propio, donde la exageración y el exceso actúan como mecanismos de sentido. El mundo ficcional se convierte, entonces, en un espejo deformante de lo real: una versión exacerbada, grotesca y simbólicamente crítica.
4. Conclusión: la ficción como espejo y deformación de lo real
Desde la óptica de los mundos ficcionales posibles, el capítulo XVI de La tía Julia y el escribidor ilustra cómo Vargas Llosa reconstruye la realidad dentro de la ficción, respetando sus leyes de posibilidad pero al mismo tiempo reinterpretándola de manera subjetiva y crítica.
El episodio del Estadio Nacional se inscribe en un sistema de mundos entrelazados: el mundo empírico del autor y del lector (M₀), el mundo ficcional de Mario y Julia (M₁) y los mundos narrativos creados por Camacho (M₂). Esta compleja superposición de planos narrativos genera una reflexión metatextual sobre la escritura misma: la ficción, aun siendo inventada, posee la capacidad de hacer visible la verdad de una época.
En última instancia, el radioteatro del Estadio Nacional funciona como un laboratorio de sentido donde se ensayan las tensiones entre autoridad, violencia y multitud. Así, la tragedia del estadio no sólo representa un acontecimiento posible dentro del marco de referencia de la novela, sino también una alegoría del caos social y moral del Perú de mediados del siglo XX: la parodia del melodrama radial exhibe con sus subversiones el discurso ideológico. A través del prisma de Dolezel y Ryan, la novela de Vargas Llosa se revela como una exploración lúcida de la relación entre realidad, imaginación y poder de representación.
Referencias bibliográficas
Dolezel, L. (1999). Heterocósmica: Ficción y mundos posibles (F. Fernández de Castro, Trad.). Madrid: Arco/Libros. (Obra original publicada en 1998)
Gnutzmann Borris, R. (1979). Análisis estructural de la novela La tía Julia y el escribidor, de Vargas Llosa. Anales de literatura hispanoamericana, 8, 93-118. Recuperado de
https://dialnet.unirioja.es/metricas/documentos/ARTREV/51983
Ryan, M.-L. (2004). Mundos posibles, inteligencia artificial y narrativa. Barcelona: Paidós Comunicación. (Obra original publicada en 1991)
Vargas Llosa, M. (1977). La tía Julia y el escribidor. Barcelona: Seix Barral.

