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Líneas de la vida

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Este texto fue incluido en el capítulo Testimonios del libro TONELLI pintor de signos de la autoría de Nadina Gutiérrez Rocca, Carlos Andrés, Nadina María Cecilia y Ana Magdalena Tonelli Gutiérrez, impreso por Mastergraf SRL, Montevideo, Uruguay y presentado en Maldonado el 13 de diciembre de 2014.

 


 

 

Líneas de la vida


Un lugar común de los homenajes y las semblanzas de sus destinatarios son las referencias etiquetables como “el homenajeado y yo” o más generales  “el homenajeado y nosotros”.  Adelanto que estas líneas van en ese transitado camino de relatar circunstancias por las que, en principio por no esperadas razones, tomamos contacto con Tonelli y de los vínculos que nos relacionaron.

La primera evocación del maestro trae asociada una imagen: una hoja de papel caballito pegada en una tabla de dibujo y de como bajo sus indicaciones de la superficie blanca va surgiendo un entramado complejo de pequeños cuadrados con las diagonales trazadas. Cada uno de los triángulos así determinados en la cuadrícula deberá colorearse con una pauta de colores tomada del modelo propuesto por el profesor. Los alumnos seguimos las instrucciones, nos equivocamos, recomenzamos y terminamos la tarea en largas sesiones nocturnas previas a la fecha de entrega de la lámina.

En los resultados se evidencian las diferentes habilidades. No hay sorpresas; los trabajos de Zoilo, Mario, Jorge son prolijos, bien logrados, sin errores, manifiestan temprana vocación y esmerada dedicación; los de otros son apenas el cumplimiento de la consigna. El profesor reparte su tiempo entre dotados y carentes, hace indicaciones, corrige una combinación, sugiere la inclinación y el trazo del marcador y califica con especial predilección el preciosismo de las terminaciones minuciosas. El maestro es en ese momento Tonelli, el profesor de dibujo y esposo de Nadina, la profesora de francés. El ámbito que compartimos es el del Liceo Departamental de Maldonado.

Vivimos la segunda mitad de los años 70 del pasado siglo, en la ciudad capital de 15.000 habitantes. El uniforme es de uso obligatorio para los estudiantes, somos la última generación que usó el propio del Liceo Departamental: pantalón o pollera gris, camisa blanca, corbata gris y buzo verde. En 1977 se exigirá el uniforme nacional del que estaremos exonerados de utilizar por ser nuestro último año de liceo.

Las historias de vida se entrecruzan de maneras no previstas y se parecen en mucho al entramado que surgió de la hoja en blanco con las indicaciones del profesor Tonelli. Las hermanas de mi novia van entonces a clases de francés a casa de Nadina. La menor, Gabriela, subyugada por las exploraciones del taller del artista, al tiempo que desencantada de las dificultades del aprendizaje de la segunda lengua en la que hace sus primeros balbuceos, anuncia que prefiere “ir con Tonelli que habla en Maldonado”. Años después viajarán con Nadina a perfeccionarse en la lengua, ambas residirán  con sus esposos e hijos en París y Burdeos, retornarán al país y por temporadas a “hablar en Maldonado”.

Nuevas líneas dibujan imágenes en el eje del tiempo que transcurre. En la familia se comentan los logros del artista, sus obras en la Bienal de San Pablo,  el retrato de mi novia y un boceto en carbonilla de su hechura que nos acompañará en el hogar que formamos en Montevideo y cambia de domicilio con nosotros al retornar a Maldonado.

Estamos en los 90 y Nadina es ahora profesora de nuestros hijos. El vínculo se mantiene, renovándose con los trazados que sobreimprimen los niños. Nadina nos habla de Carlos María, de su nuevo taller en la casa que construyen en la Laguna del Diario; dificultosamente asocio ese nombre al Tonelli profesor de dibujo, artista y esposo de la profesora de francés. Somos jóvenes, emprendedores, nos dedicamos a la docencia; nuestros hijos recorren caminos de aprendizajes que dieron buenos resultados a la generación anterior y que podremos comprobar en sus beneficios en estadías más o menos largas por estudios y paseos en entornos francoparlantes.

Pasados treinta años de aquellas primeras líneas dibujadas en la hoja blanca, en la consideración personal Tonelli deviene en el maestro, consejero en el momento de reunir las piezas necesarias para el armado del Salón CEI de Artes Plásticas “250 años de la ciudad de Maldonado”. Consultor, guía, jurado, crítico y  amigo de artistas que lo acompañan en el desafío, Miguel Battegazzore y Juan Carlos Ferreira Santos, son en conjunto el aval y el seguro de calidad que procurábamos los organizadores. Tonelli fue el apoyo sólido para el propósito de CEI de honrar a Maldonado en sus festejos, dar una vía de expresión a los artistas plásticos sobre pautas establecidas y actuar con conocimiento en el momento de seleccionar y premiar a las obras. El afiche que anunció el Salón es una creación del maestro que la institución atesora; se basa en un apunte de la cartografía de Furlong  con el perfil de nuestros cerros vistos desde la costa y señalados como “Montagnes des Maldonades”. El hallazgo del maestro y su idea de plasmarlo a la usanza de sello conmemorativo causó nuestra sorpresa en el momento de su presentación y es motivo de deleite cada vez que lo observamos, en el original y en sus reproducciones.

Nadina y Tonelli expondrán en Ciclos de Conferencias de CEI: “París es una fiesta” y “Piero de la Francesca: El tiempo detenido y la mística del número” fueron presentaciones que aproximaron al público al conocimiento acumulado por estos docentes emparejados por la vida. Nuestra iniciativa de diseñar un VICTOR para festejar la promoción de los egresados de carreras fue tomada con entusiasmo por Tonelli que reunió en su simbología innovación y tradición en una creación original que forma parte también del acervo de la institución.

En el cierre del Ciclo de Conferencias “25 años de CEI”  tuvimos el honor de realizar el homenaje póstumo al maestro con la presentación de una muestra de pinturas seleccionadas por la familia, amigos y cercanos, la proyección de imágenes de sus obras y de instantáneas de escenas de la vida, con palabras del Prof. Angel Kalemberg y del Dr. Julio María Sanguinetti que compartieron junto al artista experiencias creativas de destaque.

Lejos de concluir el diseño de tramas intrincadas en lo personal, familiar e institucional, estas líneas de reconocimiento al maestro Tonelli son una nueva traza en nuestras vidas, que reanudan su dibujo en la contemplación de cada una de sus obras y en los recuerdos cargados de imágenes de Nadina. De cuentos somos: hicimos estas historias y de ellas estamos hechos.

Prof. Leandro Scasso Burghi
Maldonado, marzo de 2014

 

 

Presentación Presentación de libro “Tonelli pintor de signos”

Acceso a imágenes y crónica de presentación realizada en AMEC Espacio Cultural Miguel Ángel

http://comunidadamec.com/articulos/muestraaniversario/146/